“Desde que empecé a viajar escribo para contar las experiencias que voy viviendo, y para narrar los atractivos y las vicisitudes de cada ruta. Al principio me dirigía a unos cuantos destinatarios, al grupo de amigos y seguidores a los que siempre les ha gustado leerme pero, desde hace años, ya sólo me dirijo a mi amatxu, que falleció en mayo de 2012, y que sé que estaría contenta de recibir mis cartas, y yo de que las recibiera, porque era otra gran apasionada de los viajes, y de las personas. Además, como madre, siempre estaba interesada en todo lo que le sucedía a su hijo. Y, por supuesto, en cómo sentía yo. Y en cómo respiraba.
Por tanto, en estas cartas expreso a veces sentimientos y vivencias muy personales, que mezclo con aspectos que describen cada lugar que visito. Estos últimos quizá sí puedan tener interés para ti, si te acercas a mí como viajero en busca de claves para tu próxima ruta. Pero los otros, los personales, si no me conoces, puede que no te interesen en absoluto. Pero yo necesito escribirlos y, en este foro tan personal, no quiero separarlos, tal y como hago en mis reportajes. Necesito expresarlo. Contárselo a mi amatxu, y a quien quiera leerlo.
Por eso, no quiero hacerte perder el tiempo, y prefiero advertirte de lo que es en realidad esta sección, en la que a veces narro viajes, como el nacimiento de mis hijas, en cuya descripción no hay ningún dato práctico que pueda ayudarte en tu ruta por algún destino, que no sea el del corazón. El del viaje de la vida. Tal y cómo la he experimentado yo.”